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Posts etiquetados ‘Miami Al Dia Fernando Egaña’

Los criminales de la emigración


Fernando Luis Egaña

El solo hecho de que uno de los países más reconocidos del mundo –Venezuela– por su histórica apertura a la inmigración, por la inclusión de los inmigrantes en el grueso de la sociedad, por su hospitalidad y acogida a los refugiados y exiliados de cualquier parte y de cualquier ideología, haya pasado a ser, a lo largo del siglo XXI, uno de los países con mayor cantidad y calidad de emigrantes, sobre todo de las nuevas generaciones, es una prueba irrefutable de la tragedia económica, social y política que se vive: una verdadera catástrofe humanitaria. Es la explicación lógica, cerebral, desapasionada e imparcial para explicar este fenómeno de tan graves consecuencias para la nación venezolana.
Todos los días se van venezolanos de Venezuela con la intención de establecerse en otro país. De emigrar. Sobre todo gente joven que se va casi sin nada, casi a tientas, con la esperanza de un futuro humano, y con la tristeza de irse de su país porque aquí y ahora ese ideal de destino no es posible alcanzarlo, y ni siquiera vislumbrarlo. Unos se van en avión, otros en chalanas y barcazas, otros por vía terrestre hacia países de América Latina, incluso a Argentina y Chile, en viajes de muchos días y muchas complicaciones… Cuando uno escucha tantos casos, o cuando los vive en su propio entorno, de inmediato la reacción es de indignación hacia los responsables de la diáspora, o mejor dicho, de la estampida.

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Los huérfanos de la calle


Fernando Luis Egaña

Hace muchos años, el predecesor tuvo una fijación con el tema de los niños de la calle. A pesar de sus consabidas exageraciones y de su infaltable demagogia, se trataba de un tema nuclear para las nociones más elementales de la justicia social, y por eso, entre otras razones, alcanzó una gran resonancia en la opinión pública. La cifra de niños de la calle que había en algunas ciudades importantes de Venezuela no disminuyó sino que aumentó. Los supuestos centros de atención que fueron inaugurados en cadena nacional, se los tragó la incuria y el abandono. En la actualidad, los niños de la calle no son un mero tema que merezca una mejor atención del Estado y la sociedad en su conjunto. No. Es una tragedia de proporciones calamitosas, que va a la par con la catástrofe humanitaria que padece Venezuela, en plena bonanza de los precios petroleros en el mercado mundial.

Pero el objetivo principal de estas breves líneas no es la tragedia de los niños de la calle en este país despedazado. Es otra tragedia, aún más colosal, que engloba a aquella y la extiende en numerosos ámbitos sociales y también políticos. Es la tragedia de los huérfanos de la calle. Los millones de venezolanos, de distintas edades, que salen a la calle no para trabajar, no para estudiar, no para dedicarle tiempo a una sana recreación, no para vivir con humana dignidad; sino que salen a la calle a buscar la precaria supervivencia de cada día, que muchos no consiguen ni siquiera hurgando en la basura, y otros la alcanzan a través de la violencia criminal. Son huérfanos porque carecen del amparo más básico que pueda proporcionar una nación que, al menos, esté encaminada, paso a paso, hacia adelante.

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¿Combatiendo la corrupción?


Fernando Luis Egaña
Mucho de qué hablar –y escribir– está dando la pretendida campaña contra la corrupción que de manera pública, notoria y comunicacional se lleva a cabo por parte de Maduro y los suyos. Al respecto, lo primero es lo primero: una hegemonía política que es esencialmente corrupta no puede combatir la corrupción. Puede tratar de dar la impresión de que lo hace. Puede incluso ser eficaz en proyectar tal mensaje. Pero un combate serio, integral y a fondo de la corrupción es un imposible lógico para la hegemonía roja. Y no en el presente sino desde el primer día. Una revisión objetiva, por ejemplo, de las ramificaciones del caso de los “narco-sobrinos”, recién sentenciados, daría suficiente cuenta de ello.
Dicho esto, debe reconocerse que la campaña para la reelección de Maduro empezó con el tema de la supuesta lucha contra la corrupción en Pdvsa. Lo que, además, sirve para abonar las consignas de la guerra económica, del bloqueo del imperio, de los infiltrados de la derecha, y pare usted de contar. Rafael Ramírez no será una presa fácil. Se lo ha advertido a sus perseguidores de ahora, aliados o beneficiarios de ayer. En pocas palabras ha dicho que él no puede caer, sin que caiga –simbólicamente hablando– quien lo nombró y mantuvo en Pdvsa por largos años. Es decir, el señor Chávez. No obstante, la pretendida campaña continúa.
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